Aniversario

 

 

¡¡ UN AÑO !!

Un año cargado de historias, de fotos, de imágenes, de imaginaciones, de desvaríos.

Un año cargado de risa, de llanto, de misterio, de sangre, de amor, de recuerdos.

Pero, sobre todo, un año lleno de encuentros, de presentaciones, de nuevas amistades, de nuevas caras, de nuevas conversaciones.

Y, no lo voy a negar, un año agotador, que me ha servido para darme cuenta de lo difícil que es estar ahí, día tras día con ideas nuevas, sorprendentes.

Así, que llegó la hora de darme un homenaje. Pero no uno cualquiera, uno de los buenos, de los de verdad.

Ese homenaje me lo doy a vuestra costa, puesto que hoy es vuestro día. Habéis estado a las duras y a las maduras, comentando, elogiando, criticando, corrigiendo. Y lo habéis hecho muy bien.

Hoy, Melmastia no sería lo que es sin todos vosotros, así que me toca disfrutar a mi. Y lo voy a hacer como más me gusta, dejándoos un poco de ésta, vuestra casa, para que seáis vosotros la que la llenéis de historias. Y yo, me siento a escuchar.

Hace días que os pedí a alguno de vosotros que escribierais una historia para celebrar este aniversario. Y habéis respondido tal y como sois: geniales, espontáneos, creativos y, sobre todo, amigos.

Sólo me queda una palabra para todos: GRACIAS

Estas son vuestras historias. Yo, me siento a disfrutarlas y os animo a que hagáis lo mismo.

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LA PRIMERA HORA

Tomo todo el aire que pudo al inspirar, y al exhalar, notó abatimiento.

El peso del largo día cayó sobre él, y ahora, sentado en la oscuridad, observaba los restos.

Tan solo quedaban minutos de ese día  esperado, mimosamente preparado.

Había trabajado mucho para que todo saliera a la perfección, y así fue,  quedaron encantados. Pero ahí estaba él, enfrentado a su última hora.

Tan solo una hora… y en sus ojos aparecieron imágenes, palabras impresas, noches en vela, y alguna que otra discusión.

Un calendario, a veces, estrictamente desarrollado.

Una hoja en blanco, en ocasiones, mordaz.

Un sentimiento, que su garganta no lo dejaba expresar…

Hoy había abierto su casa a los amigos, y por ello se sintió feliz.

Hoy había dejado que los demás le contaran sus  historias, por el placer de leerles, de verlos alegres.

Pero ese hoy ya era ayer y el ahora, su presente.

Fue en ese momento cuando lo capturó su realidad.

Allí estaba, con tan solo un año, enredándose en sus pies, mirándolo cara a cara. Desplegando toda su magia.

Y sonrió…Ya era mañana.

Tras un cumpleaños en silencio, Melmastia había regresado.

 

Estaba triste era la primera vez que uno de los dos faltaba, fue una
separación difícil la de sus padres. Por más que se lo habían  explicado  no acababa de asimilarlo y encima aguantar a ese payaso tan patoso que le había amargado aún más la fiesta. Qué se creían ya tenía 10 años, no era una niña.

Bueno, dio un gran suspiro, y se acercó a la tarta que traía aquel adefesio
en las manos, para apagar las velas.
Miró alrededor… no estaba, le dijo por teléfono que no faltaría pero… no
estaba.

“Pide un deseo y sopla fuerte para que se cumpla” – Le dijo el payaso con
una voz que le pareció la más chillona del mundo.

Apagadas las velas vió a ese payasote que se acercaba a su cara, Oh Dios no
iría a besarle eso ya no lo aguantaría, pero su voz cambió: de pronto se
hizo una voz muy familiar:

*”AQUÍ ESTOY* ” sshhhhh le dijo susurrando….

Una sonrisa le iluminó la cara, su deseo se había cumplido

 

Se sentó  tras la el cristal del Bar. Las letras, se veían al revés,  como las de las ambulancias. Aún estaba sola. No había llegado nadie. 25 años: Se cumplían 25 años desde que acabaron la carrera y 10 mujeres de más de40 organizaban el evento para celebrarlo.

Veinticinco años! Toda una vida. Su vida.

Él vivía muy cerca. En cualquier momento podía pasar ´por la calle a través del cristal y verle desaparecer, como de su vida.

Entonces cayó en la cuenta que llevaba más de 25 años queriéndole,  25 años esperándole sabiendo que jamás  vendría y fue entonces cuando entendió que siempre le había querido.

Pero Él tenía otra vida  y  solo formó parte de ella una vez , hacia justo 25 años, cuando estuvo en sus brazos y tanto tiempo después, aún recordaba lo que sintió al abrazarle.

Y siguió esperándole, otros 25 años, para cuidarle.

¡¡¡ Hola Mari Ángeles!!!!  Estás igual que hace 25 años. Qué bien te ha tratado la vida!

 

ESCAPADA

Hay momentos clave en la vida de una persona, esos momentos que
cambian la vida, que dan un vuelco a una senda de aparente normalidad.
Fernando había decidido unir dos en el mismo día: su cumpleaños y
abandonar el hogar familiar para cambiar de vida.

El cumpleaños se había saldado con un alfiler de corbata, un nuevo
lector de ebooks, tres juegos para la consola (elegidos por su hijo
mayor) y el nuevo disco de Kenny G. Para haber cumplido cuarenta, esa
barrera psicológica tan temida, no habían sido unos regalos muy
esplendidos, pero la monotonía es así, aburridamente caprichosa.

Lo de abandonar el hogar familiar llevaba un mes barruntándolo. Nada
coincidía con aquellos sueños de quince años antes, se había
convertido en uno más, y no en uno especial. Y eso le dolía mucho, a
veces demasiado.

Tras celebrar el cumpleaños, formato merienda con la familia, mientras
mujer y suegra jugaban con los niños en la buhardilla, cerró la
maleta, sacó la nota que había escrito dos noches antes, y decidido
fue rumbo a ese mundo que le esperaba fuera.

Aquella canción de Los Piratas resonaba en su cabeza, de tantas veces
que la había cantado… “la ventana es un buen lugar para escapar”.

Y escapó…

 

María nació un luminoso veinte de junio. Ese año cumplía quince y a pesar de vivir en una ciudad del norte, la mesa estaba preparada en el pequeño jardín de la casa desde donde se veía el mar a lo lejos, porque todos los años desde que nació hasta entonces ese día había sido sorprendentemente seco y soleado.
Por la mañana había recibido un par de llamadas para felicitarle y disculparse por no poder acudir a la celebración .
Comió con su madre y se apresuraron a ultimar los detalles de la merienda. En el postre continuaron las llamadas con más felicitaciones y excusas de compromisos anteriores. Media hora antes de la convocada ya sabían que nadie vendría esa tarde a su casa, y que no hacía falta vigilar el punto del pastel del horno ni ponerse el vestido comprado para la ocasión.
Aquella noche María sintió por primera vez el profundo e intenso impulso autolítico.

 

EL VIAJE

Llevaba varias semanas, meses quizás, dándole vueltas a la idea de
emprender el viaje, y por fin se había decidido. Sólo faltaba por
determinar el día de partida y como la fecha de su cumpleaños estaba
próxima pensó que ese sería el momento adecuado.

Y llegó el día, tenía que hacerlo bien. Antes de irse quería escuchar
una vez más su canción, esa que le removía algo por dentro cada vez
que sonaba, aunque ya la hubiera oído mil y una veces.

Mientras sonaba la música destapó el frasco y se tomó las pastillas.
Primero una a una y luego casi todas de golpe. Esperando caer
en brazos de Morfeo siguió leyendo su libro. Era lo que hacía todas
las noches antes de irse a dormir. Hoy sería igual.

El viaje estaba empezando, lo notaba. La música ya no sonaba, cada vez
le pesaban más los ojos y las letras del libro se juntaban unas con
otras. Estaba seguro de que no iba a terminar esta lectura pero no le
importaba. Ya sabía el final, había visto la película…

Antes de cerrar los ojos se dijo a sí mismo: “Buen viaje y feliz cumpleaños”

 

Suena la alarma, otra vez la misma cama, la noche habia sido larga y dura, mucho trabajo, urgencias, ingresos y pacientes que se acaban complicando. Noche dura pero pasada.

Despiertas con la resaca de haber descansado menos de lo que deberias pero te pones en pie. Un cafe, unas tostadas y a por un par de lios cotidianos.

Miras el reloj las 10, casi acabas de entrar, tercera paciente, su primera vez, la monitorizas y controlas, todo marcha segun lo previsto pero aun habra que esperar. La noche transcurre tranquila y a las 11.15 empieza, ese momento que cambia la vida, para bien, pura felicidad precedida de momentos de ansiedad y dolor. Empujando, todo marcha, todo bien, ya no recuerdas la ultima noche y a las 12 aparece, en tus manos una cabeza, una nueva ilusion.
La mirada de los padres es de emocion, ninguno puede contener las lagrimas… Un sincero gracias. Sonries.
Para ti es una noche mas de trabajo, pero no es una noche igual, ya son las 12, es tu cumpleaños. Celebras un año mas dando la bienvenida a la vida, un saludo, portate bien, este niño se lo merece.

 

A Ernesto no le gusta el verano.

El calor hace que su piel se humedezca y le suelen aparecer llagas en las axilas.

Desde hace tres años la inmovilidad le impide quitarse el sudor de su
frente y se le empañan las gafas. Le cuesta leer y concentrarse. Su única
afición. Su única ilusión. Su única razón para querer abrir los ojos al
amanecer.

Lleva días triste, porque sabe que en verano los demás descansan… ¡y él
descansa hace tantos años!

Desde que la descubrió y notó esa sensación dentro de él no pudo dejarla.
Soñaba con ella, pensaba en ella al abrir los ojos, le inquietaba pensar en
que no la vería y hasta que no la encontraba no podía tranquilizarse.

Tras cada palabra, tras cada imagen se escondía una llave capaz de
emocionarle, de hacerle sentir su estómago por primera vez desde el
accidente.

Porque era en su estómago donde notaba todas aquellas sensaciones. Y en su
pecho, subiendo hasta las mejillas… ¡era tan extraño!

Ya no pensaba en la muerte. Pensaba en esa sensación, en lo que notaba
dentro de él cada vez que estaba con ella.

Aunque ella no existiera.

Aunque ella no fuera real.

Aunque ella se llamara Melmastia.

Su portátil se había convertido en la ventana al mundo y Melmastia en su
salvación.

Hoy se ha enterado que ella cumple un año y se alegra. Sopla la pantalla y
las lágrimas se confunden con el sudor que resbala por sus mejillas.

En agosto no publicará.

 

DELICIOUS

Sobre la mesa, un mantel ajado, rasgado por el tiempo. Unos vasos de
plástico, descoloridos, en los que todavía se intuye el perfil de una
figura, Dora la Exploradora, que sigue atreviéndose a decirnos “Delicious”.

El mismo pastel de todos los años, aquel que nadie pudo llegar a cortar.
Sobre él, tres velas, aquellas que nadie llegó a encender.

Todo en el mismo lugar, ese lugar al que desde hace cinco años venía a
recordar la fiesta de cumpleaños que nunca llegó a celebrarse. Nunca quiso
recoger nada, y el moho de las paredes del maltrecho pastel así lo
atestiguaban.

Todo en el mismo lugar esperando a que la pequeña de la casa llegara esa
tarde de la guardería para celebrar su tercer cumpleaños, tarde en la que
su cabecita quedó atrapada, incomprensiblemente, en los barrotes de la zona
de juegos de la guardería.

Tarde en la que todo cambió de repente y para siempre.

Cinco años ya y se prometió que éste sería el último.

El disparo de su escopeta resonando por todo el portal puso fin a su
pesadilla.

 

LA CANCIÓN

La música advertía que un nuevo día acababa de comenzar para ella. La misma
canción con la que desde hacía 8 años iniciaba su ritual. Se estiraba en la
cama e intentaba seguir soñando, con una vida mejor. Con la cara hinchada
de dormir empezaba su rutina gimnástica: abdominales flexiones, sentadillas
hasta que dolía, ….después de todos estos años su cuerpo se había moldeado
a base del ejercicio diario aunque se notaba un poco flaca.

Acto seguido escribía lo que le iba a deparar ese día y repasaba lo escrito
días antes por si se le había olvidado algo. Quería que todo estuviera muy
bien documentado para el día final. Quería que todos supiesen qué y cómo
había pasado todo en estos últimos años.  Mientras, la canción sonaba por
última vez.  Estiró la cama, se atusó el pelo y sacudió su ropa. Se levantó
y se dirigió a la puerta. La canción estaba acabando y sabía lo que
significaba. Se abrió la puerta, entró y se abalanzó sobre ella. Su
secuestrador la violaba todos los aniversarios desde hacía justo 8 años,
pero ese iba a ser el último.

 

La salida del sol auguraba un día prometedor donde las expectativas de pasar un rato agradable con los amigo marcaban el devenir de todos los integrantes del grupo. Lo que nadie sabía es que la celebración que se estaba preparando, sería de todo, menos  festiva y emotiva. Los preparativos del cumpleaños sorpresa marcaron la frenética ida y venida de todos cuantos participaban en su elaboración.

Llegado el momento de la recepción de los invitados a la hora convenida, se presentaban vestidos con sus mejores galas. Ya comenzaban a formarse en corrillos de conocidos y no tan conocidos, cuando hizo su aparición. Entró en la sala, con un paso decidido, vestida con un traje negro, largo hasta los pies, con mangas largas ajustadas a sus contorneados y fibrosos brazos. Pero, sobre todo, destacaba su larga espalda bronceada y descubierta por el vestido hasta el mismísimo lugar donde el dorso cambia de nombre…..

 

UN DIA RARO

Qué día más raro! Me he despertado y he llorado un poco para que vinieran a verme. Siempre viene esa señora a la que llaman mamá con cara de sueño. Hoy han venido todos; un señor al que llaman papá, un chico más grande al que llaman tato, y mamá, todos sonriendo. Me han llenado la cara de babas, besos lo llaman, y me decían ¡Felicidades!

Después han venido a mi cuna con muchos paquetes y eran un montón de juguetes PARA MI!!!. No sé que pasa, pero me  gusta esto.

Por la tarde había una cosa redonda con un palito que en el extremo tenía fuego y querían que yo hiciera algo. No entiendo a estos mayores, siempre diciéndome que no juegue con el fuego y ahora quieren que sí. Al final lo ha apagado el otro niño; todos aplaudían y cantaban algo así como cumplenosequé feliz. Estaban todos tan contentos que yo también aplaudía.

Papá decía que tenían que celebrar mi cumpleaños y el de un tal Nolo, que no sé quién es, pero debe ser un señor muy importante que juega con 3 palabras de la gente.

Al acostarme mamá me ha vuelto a dejar unas babas y me ha dicho que ya tengo un añito. No sé que quiere decir eso, pero me ha gustado; a ver si mañana vuelvo a tener un añito y seguimos la juerga.

 

Juan sabía que ese día era especial porque en casa había un gran alboroto. A las 5 de la tarde, empezaron a llegar algunas personas cuya cara se le hacía familiar. Juan los miraba a todos con una sonrisa de oreja a oreja sin entender muy bien que hacía toda esa gente en su casa, pero como no hacían más que darle besos y abrazos, él estaba encantado.

Su madre le puso el babero para ayudarle con la merienda. Entre cucharada y cucharada de papilla le acercaba el vaso con la pajita y le ofrecía un poco de zumo. De repente se apagaron las luces y apareció alguien con una tarta y una vela con forma de 1. Él se quedó ensimismado mirando la llama de la vela y de repente lo recordó todo: la cena romántica, el coche de vuelta a casa con su novia y aquel camión que apareció de la nada invadiendo su carril….hacía justo 1 año.

 

Al levantarse ésta mañana, se dió cuenta que ya nada podría volver a ser
como antes, intentó desayunar pero sólo pensarlo le daba nauseas. Había
sido una privilegiada en la vida, tenía 4 hijos, y se había sentido amada a
diario por su cariñoso marido, hoy hacía 3 años que se había ido para
siempre. Ni siquiera entonces se vio sola, sus hijos siempre estuvieron
allí. Pero ésta mañana no era igual que otras mañanas, por más que
intentaba decirse que no era verdad, tanto su mente como su corazón, decía
que sí que nada era igual, se dio cuenta que su vida había sido una
mentira, una mentira disfrazada de dulces momentos y aunque no cambiaría
nada de lo que le había ocurrido en todos estos años, ahora tenía que ser
sincera con ella misma. Al levantarse ésta mañana, se dio cuenta que nada
podría volver a ser como antes…, al levantarse ésta mañana,precisamente
ésta mañana, se dio cuenta que por fin sabía lo que era el Amor.

 

Y ahí se encontraba un año más, impasible, levantado sobre el acantilado mirando un nuevo atardecer…siempre le había gustado observar cómo el sol se ponía. Aquel era especial para él, echó la vista atrás y recordó alguno de los momentos que había vivido desde donde se encontraba, como el día que aquel muchacho se declaró a la joven más guapa del pueblo o cuando un grupo de niños correteaba y volaba sus cometas tan cerca de él que podía sentirlas, cómo envidiaba su libertad….no quiso recordar los momentos malos, en sus más de 100 años los había habido, pero no era el día…hoy hacía 112 años que habían puesto su primera piedra y allí continuaba, ejerciendo su función, iluminar a los barcos desde aquel acantilado…

 

TODO FUE UNA ILUSION

Como era costumbre, llegaba tarde. Su madre siempre le decía que cómo podía ser tan tranquila,  que en eso era completamente distinta a ella, pero era su cumpleaños y sabía que probablemente sería la última vez que le vería en mucho tiempo.  Quería  ir guapa a la par que informal.

Cuando ya se disponía a salir, empezó a llover, “¡mierda!” pensó. Tendría que ir con el chubasquero fucsia que tan poco le favorecía pero era lo de menos, ahora lo último que quería era perder más tiempo. Todos los cumpleañeros tienen sus deseos y ella sólo deseaba aprovechar cada minuto que tuviera con él.

Por fin llegó al bar dónde habían quedado y allí estaban, sí, no estarían solos, había aprovechado para quedar con otra amiga a la que hacía tiempo no veía. Sus miradas se cruzaron, él se acercó para darle dos besos por su cumpleaños y entonces ella supo que  nunca más volvería a ser igual. Todo había sido una ilusión.

 

¡Semanas! Semanas, si no, meses (Aún no manejo bien el concepto del
tiempo, discúlpenme) viendo a la gente pasar por delante en un cortejo
ridículo: Las caras arrugadas, los ojos entrecerrados, los labios
fruncidos… Fiuuu, fiuuuu…. Mamá, Papá, los abuelos, las tías y hasta la
prima Milagros… Todos y cada uno de ellos transfiguraban su cara en ese
gesto, en esa gesta, en esa hazaña que pretendía que yo consiguiera… “¡Es
muy fácil!” “¡Es así!” “¡Venga, ahora tú!”
Y aquí me tienen. Con nervios y la responsabilidad de tener a toda la
familia mirándome. Aquí están todos, alrededor mía, con esos gorros tan
ridículos, comiendo mediasnoches y alabando lo grande que estoy.
¡Ay, ay, ay! ¡Que llega el momento! ¡La tarta! ¡Y la vela con ese 1
imponente!¡Tengo que hacerlo!
“cumpleaños feliz, cumpleaños feliz…” ¡Ahí voy! ¡Ya toca! ¡Cerrraré los
ojos!
Fiuuuuuuuuuuu
¡¡¡Lo consegui!!! ¡¡¡Todos aplauden!!! Pero… ¿ya está? ¿esto es todo?
¿tanta preparación para esto?
Espero que cumplir años sea algo más que soplar una ridícula vela porque si
no, está chupado… Y no entiendo de qué se quejan mis padres.

 

 

Una respuesta a “Aniversario

  1. Vale, pasare por aqui, tenme preparado un gyn de citadelle o mejor no, o bueno ya veremos!

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