Caliente

Lo de esta noche no ha sido un sueño, me niego a aceptarlo. Ha sido real, muy real. Lo he sentido, lo he notado, lo he vivido.
Porque, aunque muchas otras noches sólo eran fantasías, hoy he notado cada gota de sudor que caía por mi cuerpo, desde mi cabeza, resbalando por mi cara, por mi pecho, por mi espalda, dejando toda mi piel perlada de pequeñas gotas que empapaban las sábanas al contacto con ellas.
También han sido reales los escalofríos, ese pequeño temblor que empieza en la nuca y va bajando hacia las piernas, donde se intensifica, donde se concentra para explotar en el momento justo, volviendo a inundar al resto del cuerpo.
También he notado mis labios ávidos de fluido, secos por la respiración agitada, entrecortada, rápida.
Me he despertado caliente, muy caliente, todavía totalmente empapado de sudor, todavía sintiendo un leve estremecimiento en todo mi cuerpo.
He susurrado tu nombre, al no recibir respuesta, me he aventurado a repetirlo, más fuerte. Nada. No estabas. A mi lado, la cama permanecía vacía.
Ya te habías ido, como de costumbre, a trabajar. Me he levantado, tembloroso y me he acercado al baño. Tras tomarme el Frenadol, me he vuelto a la cama. Poco a poco he ido notando cómo bajaba la calentura.

2 Respuestas a “Caliente

  1. Jajajjaja, Te estaba viendo venir, Caelete. Buen intento

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