Archivo de la categoría: Mirando tras IG

El presente puede esperar

El viaje de julio

 

Despertó.

Por la rendija abierta de la ventana se colaba un rayo del sol de la mañana que dejaba  un reguero de motas de polvo brillantes en su camino desde el alféizar hasta sus ojos. Pero no había sido ese rayo el que lo había despertado. De la habitación contigua llegaba el sonido brusco de una persona vomitando. Era el grito sordo de aquel que ya no le queda más que tirar pero su cuerpo se empeña en vaciarse por dentro.

Julio sonrió, el preparado que había juntado con el hielo del ponche había hecho su efecto. Se imaginó que, en el resto de habitaciones de la casa, se estarían sucediendo escenas similares.

Dio un repaso visual a la habitación: las estanterías que acompañaban al cabecero de la cama estaban repletas de libros de tapas marrones, color que se acrecentaba con el polvo pasado de los años sin abrir; varios cuadros con motivos florales, recargados, descansaban en la pared frente a él, junto al mozo perchero que, desnudo, presidía la estancia; al fondo, el diván mostraba el último recuerdo de la fiesta pasada: su sombrero sobre un globo rojo, lo que le recordó que no estaba solo.

Miró hacia el lado derecho de la cama. De espaldas, dormida, como indicaba su acompasada respiración, yacía una melena rizada, oscura como la noche que acababan de dejar atrás. Julio volvió a sonreír, recordando el momento en que ambos se escaparon de la fiesta, a hurtadillas. La excusa perfecta para abandonar la estancia mientras el hielo seguía intacto.

Se levantó lentamente y se acercó hacia el montón de ropa que había a los pies de la cama, construido horas antes de forma precipitada por el ansia de dos cuerpos a encontrarse desnudos. Cogió el la chaqueta del esmoquin y buscó hurgó en el bolsillo hasta llegar al reloj. Le costó abrir la tapa, no estaba acostumbrado a los artilugios de aquella época que no era la suya y de la que estaba luchando por escapar.

El congreso de inventología había sido la excusa perfecta para reunir en aquel caserón de veraneo, perdido en las montañas de Barcelona, a todos los científicos de renombre en aquella época de finales del siglo XIX con el fin de poder reunir las piezas necesarias que le faltaban al transmutador que debía devolverlo a su verdadera época, 150 años más tarde de aquel 1864 que, aunque romántico y delicioso en las formas, no llegaba a acostumbrarse.

Dio un paso hacia la cama y bajó lentamente la sábana, descubriendo unas curvas voluptuosas que, desde que abandonaban la larga cabellera, mostraban un camino firme, terso, blanco como la leche hacia el placer.

Volvió a consultar el reloj. Las 7 de la mañana. Tenía hasta la puesta de sol para conseguir volver a su tiempo. No era mucho, debía ir con prisa, pero todavía le quedaba algo para recrearse en los placeres de esa época. Puso su mano sobre el tobillo, caliente por el sueño que todavía guardaba y la fue subiendo lentamente, por el interior de los muslos, notando cómo los poros se erizaban, respondiendo, así, esa blanca piel al estímulo de sus dedos.

El presente tendría que esperar un poco más.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

La foto del post está realizada en la jornada en la que el grupo asegurador Catalana Occidente presentó a un grupo de Igers la aplicación “El viaje de Julio”, con la que quieren celebrar el #150aniversario de su fundación. Una app en la que, a través de varios juegos y pruebas debes ayudar a su protagonista a volver a la época. Puedes ganar fantásticos premios jugando a ella. Tienes toda la información en este enlace.

Con este post, quiero dar las gracias a todo el equipo de Catalana Occidente la deferencia que tuvieron al invitarme a dicha jornada y, además de pasar un día fantástico, darme la oportunidad de conocer a un grupo maravilloso de gente a la que les une la pasión por la fotografía e instagram.

 

Tratamiento

tratamiento

Sólo quería una foto

 

 

 

Foto_robada

Una tarde fría de otoño, en la que se adivina ya el invierno, miras la hora, miras el cielo y dices: “Ahora, ideal”.

Dejas en casa a la familia, coges la cámara, el trípode y te vas.

Decides llegar dando un paseo, tres kilómetros. Hace frío, pero vas contento.

Llegas, miras la luz y piensas: “Tengo tiempo antes de que anochezca”. Colocas todo el material en el punto que deseas y empiezas.

Cuadres, enfoques, variaciones de apertura, de velocidad, pruebas, pruebas y más pruebas. Mientras, el sol va bajando, perdiendo la lucha por permanecer.

Pasan un par de perros: Fotos con ellos paseando. Tiene buena pinta.

Entre las variaciones, preparas varias tomas para un HDR, el primero que vas a probar. Lo haces con la ilusión del principiante.

Te giras y ves el pueblo precioso, en semipenumbra. Todavía se ven los edificios pero las farolas le dan un toque especial. Giras la cámara: Más fotos, más cambios de enfoque. Miras el visor, algunas prometen.

Ya queda poca luz. Vuelves al enfoque inicial y sigues disparando. Dos paseantes, ideal, más fotos.

Se hace de noche. Miras el contador: 83 fotos. Alguna se aprovechará.

Casi sin luz recoges todo, pliegas el trípode. Vuelta a casa casi a oscuras. Ha valido la pena. La sonrisa así lo indica.

Al llegar a casa sacas el ordenador, sacas la tarjeta y la insertas en el lector.

Vaya, ha tropezado una de las partes de la tarjeta con la esquina del visor, abriendo el plástico y rompiendo las conexiones. La tarjeta totalmente inservible.

Esta semana no hay foto en el blog, ni la habrá.

El mal humor te va a acompañar durante toda la semana, lo sabes.

 

 

La dirección correcta

Hazlo con convicción.

Sigue tu instinto.

No rompas tus principios.

Comparte, ayuda y déjate ayudar.

Enseña, aprende.

No desfallezcas, el camino es duro, pero si persistes, estarás en la dirección correcta.

 

 

 

Se alquila habitación

 

 

– Vaya, Iván. Así que alquilas habitaciones.

– Pues sí, Marta, ya sabes, compartir gastos, la cosa está mal.

–  ¿Y desde hace mucho?

–  Pues unos tres años. Eres la cuarta persona que entraría aquí.

–  Te duran poco, jeje.

–  Jaja, sí. Eran estudiantes, como tu. Acaban el curso y vuelven a su casa.

–  Lo que me ha parecido curioso es que las distintas partes de la casa lleven nombre.

–  Pues si. Mira, llevan los nombres de los anteriores inquilinos. La habitación se llama Rebeca, que era una conicillas; el baño, Julián, un maniático de la ducha y la habitación del principio, Irene, que se pasaba el día en ella, estudiando.

–  ¿Y esta sería mi habitación?

–  Si te gusta y llegamos a un acuerdo, si.

–  ¿Y le pondrás mi nombre?

–  Eso te lo tendrás que ganar, jaja.

–  Lo que me gusta es lo luminosa que es.

–  Pues tiene unas vistas espectaculares de la sierra, sal al balcón y verás.

Ella salió al balcón, a observar la maravillosa vista de la sierra, mientras él se quedaba en la habitación, mirando fijamente las paredes para ver cuál de ellas sería la idónea para esconder el cuerpo. Definitivamente, esa habitación llevaría el nombre de Marta.

 

certamen microrrelatos ventadepisos.com

 

No apagues la luz

 

No apagues la luz
Que quiero tenerte presente.

Mirarte a los ojos
Y perderme en marrón de tu atardecer

Mirarte a los labios
Y saborear ese jardín de fresa

Mirar tu pelo
Y mecerme en tu tela de araña

No apagues la luz
Que quiero tenerte presente

Mirar tu cuerpo
Y recorrer tus pliegues de seda

Mirar tu pecho
Y abrasarme en la suavidad de sus dunas

Mirar tus piernas
Y ascender por ellas hasta el paraíso

No apagues la luz
Que cuando quiera imaginarte
Ya cerraré yo mis ojos.

FELICES FIESTAS

20111220-222727.jpg

No soy muy dado a hacer estas cosas en estas fechas, pero, como todo el mundo está en ello, porque ayer así se decidió en la votación en twitter y porque “allí donde fueres haz lo que vieres”: os deseo a todos que paséis unos días alegres y felices, que tengáis fiestas y vacaciones y que las comilonas no os perjudiquen el estomago.

La foto está tomada con la cámara del iPhone 3GS y tratada con las app “ColorSplash” e “Instagram”. La hice el año pasado y tuvo preparación, como se pudo ver ayer en este “making of

A tu mano

20111214-235950.jpg

Déjame que me coja a tu mano, fuerte.
Déjame que me proteja, que me asegure.

Porque en un futuro, seré yo el que te dé mi mano para que te cojas, para que te proteja.

CERRADO POR VACACIONES

 

En Melmastia hemos decidido tomarnos unos días de necesarias vacaciones.

Aprovecharemos para decansar y tomar aire para empezar a desarrollar nuevas ideas y nuevas historias para todas.

Estamos preparando una nueva forma de colaborar en la que esperamos que nos ayudéis a crear una historia. Una historia en la que vuestra decisión hará que vaya hacia direcciones distintas.

Os esperamos a todos en nuestra vuelta, prevista para dentro de poco.

Gracias por estar ahí.

 

Parque Infantil

Cuando eres un niño no hay columpios, hay veloces corceles que te hacen ganar mil batallas y fuertes barcos piratas con los que surcas los siete mares.

Conforme vas creciendo, el corcel se hace de madera y las olas son vaivenes de las cadenas del columpio.

Al final, sólo hay columpios de madera.

Ya está, ya has perdido la capacidad de ser creativo. Te has anclado en la realidad dejando que la rutina ocupe toda tu cabeza, viendo las cosas “como son” y bajando los humos a quien no las ve así.

Solamente volviendo a ver desde los ojos de un niño podremos ver más allá de la realidad, tener ideas nuevas, frescas y vislumbrar los problemas desde un ángulo distinto que te haga ver que la solución, a menudo es mucho más fácil y, a veces, más divertida.

¿Qué tal si volvieras a pensar como un niño?

¿Que tal si volvieras de nuevo a subir a esos columpios hoy vacios?

Que te diviertas.