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De repente, el otoño

 

color

Una breve señal, débil, etérea.

Un ligero matiz.

Una suave pincelada distinta.

Un ligero cambio de color.

No lo notas, no lo percibes, no lo sientes.

Pero, un día, y sin aviso, el otoño llega a tu vida.

¡Vivan los novios!

Los que os pasáis habitualmente por aquí, ya sabéis que no soy mucho de escribir cosas que me ocurren, sino que soy más de ficción, pero esta entrada me hacía mucha ilusión el poder compartirla.

El caso es que a finales de septiembre pasado, dos personas muy queridas contrajeron matrimonio: Mi primo Ángel y Pili, su entonces novia, ahora esposa. Dos personas fantásticas que supieron hacer de su boda un momento inolvidable para todos.

Para dicha boda, el resto de primos decidimos que fueran los niños, sus sobrinos, quienes les leyeran unas palabras en nombre de todos. Y fui el encargado de escribirlas.

La tarea de la lectura recayó en Marta y Adrián, que lo hicieron de forma fantástica. Me ha apetecido compartir aquí esas palabras. Espero que os gusten. Van con todo el cariño para los recién casados y con los mejores deseos para esta vida en común.

boda

 

MARTA: Tío Ángel.

ADRIÁN: Tía Pili.

MARTA: Dicen que no hay nada más auténtico, más natural, más bonito que el mirar el mundo desde los ojos de un niño. Sin embargo, todos, al crecer, perdemos esa sensación, ese poder. Vosotros ya habéis crecido, y es probable que lo hayáis perdido.

ADRIÁN: Pero, tranquilos, aquí estamos nosotros para volver a abriros los ojos, para que podáis recordar que una vez visteis el mundo de otra forma y que todavía tenéis la posibilidad de seguir viéndolo de esa manera. Sólo hay que esforzarse un poco.

MARTA: Tío Ángel. Cuando eres un niño no sabes nada, tienes que empezar a descubrirlo todo, te tienen que enseñar a todo: a hablar, a andar, a comer. Todo es nuevo para ti y, por supuesto, todo te da miedo. Por ello siempre buscas un apoyo, algo en lo que poder descansar, un punto de referencia que te de seguridad para dar un paso más, para seguir aprendiendo y seguir avanzando. Necesitas algo que sea más fuerte que tú y que impida que decaigas, animándote a seguir adelante. Necesitas un pilar.

ADRIÁN: Tía Pili. Cuando eres una niña tienes miedo, mucho miedo. Nunca estás segura puesto que no sabes que hay más allá del paso que acabas de dar. No conoces nada del mundo que te rodea y necesitas que alguien te de seguridad. Por eso necesitas creer que, en algún sitio, más allá, existe un ser que te protege, que te cuida, que te mima y que vela para que nunca te pase nada. Un ser que te coge de la mano en los momentos difíciles, te envuelve con sus alas protectoras e impide que te pase nada malo. Necesitas un ángel.

MARTA: Tío Ángel, te llevas un pilar.

ADRIÁN: Tía Pili, te llevas un ángel.

MARTA: Nunca dejéis de miraros el uno al otro con la mirada de los niños que lleváis dentro.

ADRIÁN: Todos los primos y sobrinos os deseamos que seáis muy felices.

 

 

Plegaria inútil

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Los recuerdos llegaron a su mente a raudales, agolpándose por ocupar un sitio, casi sin tiempo a asimilarlos.

Primero fue la imagen de su yaya, en la cocina, con las manos llenas de harina de haber amasado aquel pan del que recordaba tanto su sabor como su olor, penetrante mientras se cocía en el horno de carbón.

Luego fueron las manos de su padre, ajadas, rasposas, fuertes, que, al llegar de la huerta la abrazaban con fuerza, levantándola en el aire para dar una voltereta, mientras su madre ahogaba un grito por lo cerca que pasaba su cabeza del suelo. Y luego el enfurruñamiento que fingía mientras era a ella a quien agarraba mi padre, intentando darle un beso. Y otra vez la yaya, santiguándose ante tal escándalo que presenciaban sus ojos.

Por último las voces, las risas, los cánticos infantiles en la calle, cuando, al salir del colegio, se reunían sobre la tierra lo chicos, con sus canicas y las chicas, con la cuerda o con la muñeca de trapo que tenía Manolita, regalo de su tío, el de Madrid.

Volvió a subir la vista, pero lo que le llegó entonces a raudales fueron las lágrimas: duras, amargas.

Lágrimas de rabia, de impotencia, al ver que era la imagen de la virgen a la que tanto se había implorado y la que tanto la había ignorado lo único que quedaba todavía en pie tantos años después del bombardeo.

#BenditasCurvas

Andando, en moto o con las yemas de los dedos, da igual que el camino más corto sea una recta, a mi me gusta perderme y recrearme por las curvas.

 

 

Definición de paraíso

No hacen falta palmeras, ni arena blanca, ni tan siquiera playa.

El paraíso es todo aquel lugar en el que estoy contigo.

 

 

Donante

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…y, cuando mueras, por favor, dona mi corazón a la ciencia.

Hay otros mundos…

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Miramos nuestra vida y, siempre, hay algo que nos gustaría cambiar. A unos más que a otros, pero nadie está contento al 100%.
En ese momento, empezamos a buscar, a movernos, a fabricar otros mundos en los que poder encontrar lo que echamos en falta.
Puede ser el IRC, un chat, una web. Puede ser Twitter, Facebook, Instagram. Puede ser whatsapp, line…
Pueden ser todos aquellos mundos que queramos, que fabriquemos, que ideemos.
Pero, al final, por mucho que lo intentemos, seguimos siendo nosotros y el resto sigue siendo el resto. Y los mundos que hemos fabricado acaban siendo iguales que el que ya teníamos: con sus grupos, sus mentiras, sus simpatías y antipatías, sus discusiones, sus risas, sus miserias.
Todo, para darnos cuenta que la vida es la que es. Y que hay que tomarla, aceptarla y, sobre todo, vivirla.
Y es que hay otros mundos… pero están en éste.

Amsterdam

Tranvía en Amsterdam

He buscado en mi imaginación, en mis borradores, en mis vivencias, alguna historia que pudiera encajar con esta imagen.

Pero me ha sido imposible, porque podrían encajar todas.

Y es que Amsterdam te inspira todo: amor, odio, violencia, ternura, paseos, cadáveres lanzados a sus canales y parejas enlazadas en sus puentes…

Me quedo con la foto. Así, cada vez que la miro, recordaré una historia distinta.

Cuestión de actitud

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No hace falta mucho: estudias una carrera, un máster, haces un par de contactos, te encuentras en el sitio oportuno en el momento justo…
Y es que, ser el segundo, cuarto o sexto no es difícil. Es, sobre todo, cuestión de suerte.
Sin embargo, con la suerte no pasarás de ahí.
Porque ser el primero, ser el numero uno, ya no es cuestión de suerte.
Es cuestión de actitud.

Separando

separar paja grano

Hay mucha información, demasiada.

Hay muchas personas, demasiadas.

Hay muchas conversaciones, demasiadas.

Sin embargo, siempre hay una noticia, una frase, un saludo que te frena, te lleva a pensar y te invita a separar el grano de la paja.

Sólo así, parando, reflexionando e investigando, se llega a las mejores personas, informaciones y conversaciones.

Pero para ello hay que leer mucho y fijarse en cada detalle, cada palabra, cada frase y cada silencio.

Y ser valiente, saber lo que buscas, cómo lo buscas y, si lo encuentras, seguirlo.

¿Te atreves a separar?