Descuento

 

Yo, contable desde que tengo uso de razón, aprendí a descontar el día que te conocí:

 

Descontaba los días que quedaban hasta verte.

Descontaba las horas del día en que no te soñaba.

Descontaba los minutos entre mensajes cargados de intención.

 

Descontaba los besos que guardaba para ti.

Descontaba las caricias que acumulaba para cuando te viera.

Descontaba los abrazos que quedaban pendientes tras cada encuentro.

 

Descontaba las palabras que no me atrevía a decirte.

Descontaba las letras en borradores que no te enviaba.

Descontaba las canciones que no te cantaba.

 

Descontaba los desayunos que no compartíamos.

Descontaba las comidas que hacía pensando en ti.

Descontaba las cenas en las que te imaginaba junto a mi.

 

Y, ahora que ya no estás,

 

¡¡Descuento del 50% sobre el precio de venta en todos los regalos que me diste!!

 

 

Deja un comentario