Ella

 

– Ya voy, ya voy – Protestó Julián.
Su voz sonaba cansina, era la cuarta vez que tenía que ir a acostar a Julen. Esa noche estaba especialmente nervioso y no había forma de que se quedara quieto en su cama.
– No se que le pasa – le dijo a Vicen. – lleva una noche muy rara. Voy a ver si quiere algo. Ahora bajo.
Casi arrastrando los pies se levantó, dejando en el plato la cuchara con la sopa de la cena. “Esta vez tambien me la acabaré fria”, pensó.
Subió al piso de arriba, a la habitación.
– ¿Qué te pasa ahora, pequeñajo? – preguntó mientras se sentaba en la cama. – ¿no quieres dormir?.
– Mientras ella no se vaya no.
Su voz sonó distinta, dura, seca, como si hubiera madurado de golpe.
– Ella.. ¿quién?. Aquí no hay nadie.
Julen señaló con su pequeña mano hacia la puerta, sacando poco a poco su dedo índice de forma temblorosa.
Julián se giró hacia la puerta para calmar a su hijo y convencerle de que no había nadie, pero algó le extraño. Una fugaz sombra había parecido pasar por el pasillo hacia la habitación contigua, la que estaban preparando para su futuro retoño, que llegaría en un par de meses.
– Espera un momento, voy a cerrar la puerta de la habitación de tu hermano, bueno, del que será tu hermano – dijo con una sonrisa.
La verdad es que le había extrañado dicha sombra, pensó que se trataría de un cambio de luces de un coche en la calle, pero le había picado y se acercó no fuera que algún gato hubiera entrado por la ventana.
Al acercarse a la habitación de al lado empezó a notar frio, mucho frio. Demasiado para la época en que estaban.
Entró a la habitación y encendió la luz.
– Vaya, por dios. La ventana abierta – masculló.
Se acercó a cerrarla cuando se cerró la puerta.
– Dichoso aire, mira que he dicho veces que se cierre esta ventana, que se va el calor de la casa.
Cerró la ventana y volvió hacia la habitación de Julen.
Al ir a abrir la puerta no pudo. La manivela estaba atrancada. Empezó a moverla con fuerza, empujando la puerta hacia delante y atrás. Mientras, oía como en la habitación de al lado, su hijo se movía con rapidez por encima de la cama, saltando, corriendo, deslizándose.
– Julen, para enseguida – Le gritó – Ahora salgo, pero estate quieto.
Finalmente la puerta cedió.
Pasó a la otra habitación.
A duras penas se mantuvo en pie.
Lo que allí estaba viendo estaba fuera de toda lógica.
Echado en la cama, boca abajo pero con la cabeza totalmente girada estaba Julen. Sus ojos, todavía abiertos, reflejaban un horror que todavía se podía palpar en el ambiente. Su cuerpo desnudo estaba cubierto de infinidad de cortes de los cuales todavia salian pequeños regueros de sangre que habían cubierto la totalidad de la cama, dejando el pequeño cuerpo casi flotando sobre un charco rojo. En el centro justo de la espalda de su hijo aparecía un cuchillo de grandes dimensiones clavado hasta el mango. Un cuchillo que él núnca había visto en casa.

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Vicen estaba tranquilamente comiendo una manzana cuando escuchó un grito. Fuerte, desgarrador. Un grito que denotaba puro terror. Saltó de la silla y echó a correr hacia el piso de arriba. No sabía qué podía haber llevado a su marido a chillar de esa forma.
Cuando llegó encontró la puerta de la habitación de Julen cerrada. Con miedo, mucho miedo se decidió a abrirla.
Lo que allí vió la desconcertó por completo.
Sentado en la cama, llorando de puro miedo en una esquina estaba Julen, con las manos en la cara girado hacia la esquina opuesta de la puerta, sin querer mirar a su padre, quien, estaba en el suelo, hecho un ovillo, llorando amargamente mientras escondía su cabeza entre las piernas.
Vicen se adelantó a abrazar a su marido para tranquilizarlo y pedirle alguna explicación cuando tropezó con algo.
Sus pies habían topado con un cuchillo de grandes dimensiones. Un cuchillo que ella nunca había visto en la casa.

6 Respuestas a “Ella

  1. Ufff. sin palabras. Ahora con pesadillas. ufff….

  2. Uff! Bonita manera de meternos miedo. Pensé que te habías cargado al niño!
    Como siempre, un final sorprendente, una historia graaaaande

    Saludos

  3. Ooohhh!! Y ahora como voy a dormir yo??

    Como tenga pesadillas verás….genial historia para un día como hoy!

  4. Joder, que tengo hijos, como me haces esto, my friend?

    Menos mal que aunque mi casa es grande, dormimos todos en el mismo piso ere sí no, jajaja…

    Fantástico relato, cómo siempre!

  5. También tienes la capacidad de sobrecoger? “Me quedo muerta”.
    Un relato estupendo para estas fechas.
    Un Besazo.

    • El limpie hecho de que te pases por aquí ya me alegra un montón.
      Si ademas comentas y te gusta, ya no quepo de gozo.
      Gracias, un besazo!!

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