Hablemos de pelotas

A lo largo de mi devenir profesional recalé durante un tiempo en una financiera privada que se dedicaba al negocio del descuento de papel comercial (pagarés y letras). Lo que hacíamos era adelantar efectivo documentado en pagarés a aquellas empresas a las que se les había emitido, que necesitaban efectivo y su entidad financiera no se lo adelantaba.

En el momento de realizar el estudio de riesgo del papel, una de las partes más delicadas era llegar a descubrir si dichos pagarés se correspondían realmente a trabajos realizados o se trataba de papel recurrente, las conocidas “pelotas”.

El funcionamiento de una pelota es muy simple. Una empresa necesita financiación y no encuentra quien se la facilite por los cauces habituales financieros, por lo que se pone en contacto con una empresa “amiga” a la que le pide que le emita un pagaré a un vencimiento concreto. Dias antes de dicho vencimiento ellos mismos cubren el importe a pagar y ya tienen la financiación.

Habitualmente a este tipo de financiación se llega tras una mala gestión financiera y tesorería que hace que existan necesidades urgentes y perentorias de liquidez que hay que solucionar en el corto plazo. La justificación es siempre la misma, “es totalmente puntual, lo arreglo en el vencimiento”.

El resultado es el predecible. Dado que el dinero obtenido sirve para tapar agujeros, a la llegada al vencimiento dicha “necesidad puntual” continúa estando por lo que dicha pelota hay que renovarla haciendo pagarés a un plazo superior con el que conseguir financiación para cubrir los primeros. Dicha rueda se va eternizando hasta que llega un momento en el que no se puede cubrir, puesto que la mala planificación y gestión no se ha corregido y siempre hace falta “un poco más”. Ya está el drama ofrecido en bandeja: el emisor del pagaré lo devolvía con la consiguiente aparición en el RAI y su mala clasificación credicitia.

Por supuesto, no había dicho que todo ésto es totalmente ilegal.

Primero habría que partir del hecho de que la financiación nunca ha de buscarse con el fin de “tapar agujeros” puesto que si no se utiliza en la generación de más negocio que lleve el hecho de poder recuperarla la bola se hace cada vez más grande, se eterniza la necesidad de dicha financiación hasta que ésta se hace totalmente inasumible. Una correcta financiación debe llevar a que la misma sea capaz de generar el retorno de la misma más los intereses generados. De no ser así, siempre hará falta más financiación para cubrir la primera.

¿Y todo ésto a que viene?, os preguntaréis.

Pues viene a que ayer escuché en la radio que la Generalitat Valenciana se propone emitir deuda con el fin de pagar a los proveedores. Es decir, se va a recaudar dinero para “tapar un agujero” no con el fin de invertirlo de forma que revierta en las arcas propias. Todo esto me suena a que, si no se va a poder recuperar, al vencimiento de dicha deuda se tendrá que proceder a una nueva emisión de deuda que cubra la primera… espera.. me estoy repitiendo con lo dicho arriba, ¿no?.. ¿os suena la similitud?

Vaya por delante el hecho de que empresas y organismos públicos tienen necesidades y utilidades totalmente diferentes a la hora de invertir el dinero y del retorno del mismo, pero , ¿no puede ser peligroso financiarse para ello?, ¿es síntoma de una mala gestión financiera?, ¿puede llegar a generar un problema de impago?

Y vosotros, ¿le haríais “una pelota” a la administración?

 

PD: vaya por delante que si hablo de la Generalitat Valenciana es porque me queda cerca y lo escuché en la radio. Supongo que en otras comunidades ocurrirá algo similar sean del color político que sean. Por favor, no me sean susceptibles con el tema político, el post es totalmente financiero. Gracias.

 

 

Post publicado en el blog “Gestión de tesorería” en Rankia. Blog en el que expongo de vez en cuando cuestiones relativas a la tesorería y la financiación de las empresas.

Una respuesta a “Hablemos de pelotas

  1. Great! thanks for the share!
    Arron

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