Negro sobre blanco (IV)

¿Te perdiste los capítulos anteriores?. Aquí los tienes: 

 

Fotos Sobre Nolo

 

Un tono… Dos tonos…
– ¿Dígame?
La voz era fría, distante. Intentaba ser neutra pero se le notaba que era forzada. Tenía ese timbre final que chirría, que denota alerta, como ese gato que ronronea con los ojos abiertos a la espera de que algo pueda ocurrir.
– Hola, soy Nolo.
-¿Perdón?, ¿Nolo?, ¿Le conozco?
Demasiado rápida en la respuesta, había faltado el silencio típico cuando intentas recordar algo, hacer memoria. En este caso, la respuesta había sido automática, preparada de antemano, esperada la pregunta.
– Si, nos conocemos, llevé el caso de la infidelidad de su marido.
Ahora si, silencio. A través del teléfono casi se podía escuchar el mecanismo de la mente de su interlocutora buscando una salida, decidiendo si admitía que se conocían o no.
“Me va a colgar”, pensó Nolo.
Le respuesta le llegó de inmediato.
-Ah, si. Por supuesto, Nolo. ¿Qué tal? Cuanto tiempo.
-Si, hacia bastante- llegó a contestar Nolo, casi de sorpresa, estaba más preparado para que le colgara.
– Y bien, ¿A qué debo su llamada?
– Es por la joven, a la que me encargó  que siguiera. Ha desaparecido, ¿No ha visto la noticia?
-Sí, lo leí. Una pena. Espero que la encuentren pronto.
– ¿Y su marido?
– Bien. Él no ha tenido nada que ver y, como comprenderá, no era un tema del que se hablaba en casa. Ahora, si me disculpa, tengo cosas que hacer. Un placer volver a hablar con usted, Nolo.
La comunicación de cortó, sin darle tiempo a Nolo a despedirse ni a formular ninguna otra pregunta.
Dejó el teléfono sobre la mesa y empezó a mover la cucharilla sobre el carajillo, mecánicamente, mientras su mirada seguía fija, aunque perdida, sobre el periódico abierto en la página de la noticia de la desaparición y en su mente resonaba una frase que no podía borrar: “Él no ha tenido nada que ver”
Una explicación gratuita, directa, hecha sin pregunta anterior y dejada caer como si nada.
Lola se le acercó por detrás, mientras limpiaba la mesa que unos clientes acababan de abandonar. Le puso la mano en su hombro y le movió con la otra su cabeza, obligando a Nolo a mirarla.
– Olvídalo. Tu trabajo acabó. Cumpliste y ahora no es asunto tuyo.
Nolo la miró y esbozó una media sonrisa.
– Lola…
– Eres incorregible – lo interrumpió ella – Y un capullo. Te dije que esa mujer no me gustaba. Ya eres mayorcito. Pero quiero que sepas que me preocupo por ti. Y mucho.
– Lo sé, Lola. Pero tendré cuidado. Simplemente haré un par de preguntas. Te prometo no involucrarme mucho.
Lola no respondió, se dio la vuelta y se fue hacia la barra. Nolo la miró alejarse. Le gustaba, le había dado estabilidad y lo había sacado de un pozo del que pensó que nunca saldría. Le debía mucho y no quería preocuparla.
Pero su mente estaba ya pensando en la próxima visita que iba a realizar.

 

Continuará…

3 Respuestas a “Negro sobre blanco (IV)

  1. He vuelto a venir, te he leido y me ha gustado..incluso sin leer las tres partes anteriores. Eso sí, Nolo no me gusta nada como nombre…

    • Vaaale, Moli, ya me creo que te pasas habitualmente, no hace falta que me lo digas cada vez :-)

      Respecto a Nolo, tras más de 15 capítulos, un relato completo y este a medias, no le vas a cambiar el nombre. Se le queda Nolo.

      Besos.

  2. Pingback: Negro sobre blanco (IX) | M e l m a s t i a

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