Negro sobre blanco (IX)

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Fotos Sobre Nolo

– No nos pongamos nerviosos, Andrés. Baja el arma y resolvamos esto con tranquilidad – Dijo Nolo, levantando levemente las manos y dando un paso al frente.

Sin embargo, frenó al ver cómo el cañón de la pistola giraba hasta apuntar hacia su cabeza. Pero no fue eso lo que más le asustó, sino la cara de su oponente, en la que se dibujaba una amplia sonrisa.

– Nolo, Nolo, Nolo – Dijo, sin mutar la sonrisa de su rostro – ¿Sabes?, realmente no sé si darte las gracias por recuperar el manuscrito y facilitarme las cosas o reirme abiertamente de tu ignorancia. Te creía más listo, más capacitado para deducir ante un crimen.

Nolo miró hacia la otra parte de la habitación, y la vio a ella, desolada, con la mano todavía en la boca y dejando que una primera lágrima recorriera el rostro.

– ¿De veras pensabas que Sara había matado a la pobre chica? – continuó Andrés, señalando con el cañón de la pistola alternativamente a los dos – En serio, que ingénuo. Ella es incapaz de eso, sin embargo, si que es capaz de utilizar el manuscrito que tu le estabas facilitando para hundirme y quedarse con todo, ¿no es así, querida?. Tu codicia te pierde.

– Hijo de puta – Gritó ella desde la otra punta de la habitación.

– Ey, Ey… tranquila – le respondió Andrés – A todos nos salen mal los planes de vez en cuando.

– ¿Qué pasó, entonces? – Preguntó Nolo.

– Lo normal. La chica me ayudó con el manuscrito, era buena escribiendo, muy buena. Pero luego pidió más de lo que debía. Me amenazó con denunciarme por plagio, por hundirme. El resto, fue sencillo. Muy similar a lo que has leído, una cena que parecía para sentar las bases del negocio, pero no hubo un cuchillo, sino una caricia por el cuello que se volvió más fuerte y un cuerpo dónde ya conoces.

– ¿Y ahora?, ¿qué piensas hacer?, ¿nos matarás a ambos? – Preguntó ella, con la voz temblorosa por el llanto.

– Buena pregunta, Sara. Con Nolo lo tengo claro, hay sitio ahí fuera para otro cuerpo. La duda la tengo contigo, tendrás que convencerme de que puedo confiar en que no abrirás la boca.

Dio un paso al frente, hacia ella. Nolo, que estaba junto a la mesa, aprovecho para coger el manuscrito y lanzarlo con fuerza hacia su cara. Él reaccionó tarde y el disparo dio de lleno en los folios que llegaban volando, dejando una estela de pequeños papeles blancos inundando la habitación. En plena confusión, Nolo saltó hacia delante, con fuerza, cayendo sobre el cuerpo de Andrés y haciendo que ambos se precipitaran hacia el suelo.

Forcejearon en el suelo, rodando mientras Nolo sujetaba con fuerza las manos de Andrés, que luchaba por quitárselo de encima.

El segundo disparo sonó más sordo, más amortiguado que el primero, apagado por el peso que en ese momento estaba sobre la pistola.

El cuerpo de Nolo, tras un segundo eterno, se desplomó sobre el suelo, al lado del de Andrés, mientras, bajo su hombro izquierdo se iba formando un charco de sangre, roja, brillante, y que iba ocupando poco a poco el suelo del salón.

Continuará…

 

8 Respuestas a “Negro sobre blanco (IX)

  1. Pero la sangre es del malo ¿no? ¡Di que sí! :-(

  2. “sin el otro mutar la sonrisa de su rostro” No, no, no..”Sin mutar la sonrisa de su rostro” mucho mejor.

  3. Ay, ¡no nos dejes así otra semana!

  4. Como la sangre no sea la de Andrés, voy hacia allí y la que correrá por el suelo será la tuya!

  5. Menuda pieza…bien…por ahora, todo encaja… ;)

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