Pendiente (2)

¿Vas perdido?, igual deberías empezar por el principio

Pendiente: Capítulo 1

Pendiente

 

“Tiempo tendré de ir a la taberna”, pensó y siguió marcando los números sobre el teclado del móvil.

Cuando acabó de pulsar las nueve teclas se quedó mirando un momento la pantalla del teléfono.  Sobre ella se podían ver los números que acababa de marcar. Tomó aire y pulsó la tecla verde.

Se llevó el aparato al oído y esperó.. un tono… dos tonos..

–          Hola – una voz femenina respondió antes del tercer tono – Sabía que no me defraudarías.

Era una voz joven, pero no demasiado. Suave, pero un punto brusco, como acostumbrada a una vida dura. Hablaba en voz baja, no en un susurro, pero se le notaba que intentaba que alguien no la escuchara.

–          Hola – respondió él, todo lo neutro que pudo – Todavía no se si voy a defraudarte, depende de…

–           Sé que no lo harás – le cortó – No eres de ese tipo de hombres, se te nota en la mirada.

–          Algo más me tendrás que decir para poder cumplir mi pacto, ¿quién eres?

–          No puedo hablar mucho. Escucha con atención – Lo dijo bajando más la voz, una voz que se volvió mucho más dura, angustiada – Necesito que me ayudes, ya te lo dije, pero no te lo puedo contar todo por teléfono. Acude esta tarde, sobre las 7 al parque del Este. Entra por la puerta que está junto al parque infantil. Estaré en un banco del primer pasillo a la derecha. Ven sólo.

–          ¿Cómo te conoc..

–          Tut.tut.tut….

No le dio tiempo a acabar la frase. Había colgado. Se quedó mirando la pantalla como  al principio, con cara de incredulidad. Le hubiera gustado saber más de la noche en que le dejó la tarjeta, saber quién era, cómo era y qué quería. Pero no le había dado tiempo, sólo instrucciones.

Dejó el teléfono en la mesa de la habitación y se sentó en la cama. Estaba confundido. El dolor de cabeza continuaba. Intentó recordar algo de la noche anterior, pero los recuerdos se negaban a volver a su cabeza.

Miró el reloj, las 12 y media. Se levantó lentamente y se fue hacia la ducha. Se desnudó y se metió debajo, dejando que el agua caliente le resbalara desde la cabeza hasta los pies. Se quedó un rato allí, esperando que el agua le aclarara las ideas.

Salió de la ducha, se afeitó y se vistió. Se puso la chaqueta y cogió las llaves de casa. Una vez en la puerta para salir echó un último vistazo. La casa estaba hecha un desastre, como de costumbre. Ya tendría tiempo de arreglarla, tenía hambre.

Bajó a la calle y decidió ir paseando hasta el bar de la Lola, a comer allí, como de costumbre. Entró cabizbajo, intentando disimular el estado de su cara. Se sentó en la mesa de la ventana y esperó a que Lola le llevara la cerveza de todos los días.

–          ¿Qué?, ¿ni un buenos días? – le dijo Lola dejando un tercio sobre la mesa.

Levantó la cara e intentó sonreir, pero le salió una mueca por la hinchazón del labio

–          Jesús, María y José, ¿qué te ha pasado?

–          Si te lo digo, ya no es un secreto – bromeó él.

Ella puso el dedo índice bajo la barbilla y le levantó la cara, moviéndola hacia los lados lentamente, observándola.

–          Pues como quieras guardar un secreto con esa cara, la llevas clara. Está diciendo a gritos que la de anoche fue una noche movidita. ¿Me equivoco?

–          Ja!, eso quisiera saber yo.

–          ¿Y eso?, no me digas que no te acuerdas.

–          Ni un solo minuto.

–          Joder, Nolo. Eso es grave. Algo recordarás, ¿no?

–          Que no, Lola. Que va en serio. Sabes de mi vida, y nos conocemos años. Esta vez te juro que no sé que ha pasado.

–          ¿Has ido al hospital?

–          ¡Qué coño!, me he despertado hace un par de horas en casa y no me he dado cuenta hasta que me he visto en el espejo.

Poco a poco le fue contando lo que le había sucedido por la mañana. Desde que se despertó hasta la llamada telefónica. Le enseñó la tarjeta.

–          ¿Y dices que has quedado con ella? – Preguntó

–          Eso creo, no me ha dado tiempo de replicarle.

–          Nolo, no me gusta. Siempre te digo que eres adicto a meterte en problemas, pero este me huele mal. No vayas.

–          ¿Cómo no voy a ir?, y me quedo así, sin saber nada más. No, Lola. Iré.

–          Podemos hacer otra cosa. Mi sobrino trabaja en una compañía de esas de teléfono. Tiene acceso a los dueños de los números. ¿Por qué no quedamos con él y que te diga de quién es el teléfono antes de ir? Será más seguro.

–          No me parece mala idea. ¿Cuándo podría ser?

–          No lo sé, espera, te pongo la comida y le llamo.

Se levantó y se dirigió a la barra. Antes de cinco minutos tenía sobre la mesa un plato de ternera estofada que olía a gloria. Estaba a punto de hincarle el diente cuando Lola le llamó desde la otra punta del bar, donde tenía el teléfono.

–          Nolo, sin problemas. Dice que puede estar esta tarde sobre las 7 aquí. Trae el portátil y lo mira. ¿Le digo que OK?

–          Joder, Lola. A esa hora he quedado con ella.

–          Tu no vas sin saber quién te llama. No es seguro. Como que me llamo Lola.

 

……

¿Qué creéis que debe hacer? ¿acudir a la cita?¿asegurarse de quién llama?

Por una parte, no es seguro, Lola tiene razón. Es mejor ver primero de quién se trata y luego decidir.

Pero por la otra, quizá sea la única oportunidad de saber lo que le ha pasado. Pero es muy arriesgado, vista como tiene la cara.

¿Cómo queréis que continúe la historia?. Votad en los comentarios.

16 Respuestas a “Pendiente (2)

  1. Pues no es que quiera que continúe así, pero visto lo visto, Nolo sale corriendo para la cita sin averiguar de quién es el número de teléfono.
    Me tienes en ascuassss!

  2. Pasando de saber quien es el dueño o la dueña del telefono. Directamente al parque del Este, sin duda.

  3. Adelante! Que mas da de quien sea el numero! Ha dado tu palabra! Por algo seria! Teléfono, puaj!

    :-)))))))

  4. Al parque del Este! Lola es una cagada..jeje!

    Además, quien no ha tenido una cita a ciegas?? (yo no, que conste!)

  5. Ir al parque a ver quién es, claro. Qué diver esto de que nos hagas votar :-)

  6. PERO QUE SE VAYA YAAAA!!! QUE YA TARDAAA!!!
    Y ponle saaaaangre, muuuuucha saaaaangreeee…

  7. Al parque sin duda! Y antes de las 7!
    Que Lola no sea aguafiestas. Si tanto le preocupa que vaya con él pero por otro lado. A ella no le conocen (¿o sí?)
    ¡Me sigue encantando! ¿Para cuándo la siguiente entrega?

  8. Un voto más para el parque. La aventura es la aventura…

  9. Yo me arriesgaria e iria a ciegas. Me buen rollo esta historia, a pesar del misterio

  10. Voto por esperar y asegurarme de quien es la misteriosa voz

  11. Al parque, que parece una casa, con puertas y pasillos ;-)
    Ha quedado con una mujer…no me digais que no da menos miedo que un hombre…Es muy incorrecto decirlo pero yo creo que es así.
    Saber de quién es el número pensándolo bien no le hace adelantar mucho…están en una ciudad bastante grande, con un parque lleno de puertas y pasillos…un nombre no dice nada.

  12. Interesante pregunta…

    Yo iría al parque pero no directamente para quedar con ella… buscar un número de teléfono es una cuestión más o menos rápida y se puede hacer también por teléfono. Mientras espero la respuesta establecería una vigilancia discreta, lo suficientemente lejos para no ser detectado, pero lo suficientemente cerca para poderla ver.

    Por lo poco que se deduce quizás está en una posición que está a medio camino entre juego de roles y BDSM.

    Suponiendo que al final se conocen y se van juntos, sería interesante conocer el desarrollo de la historia en el supuesto de que ella tenga conocimientos anatómicos y acceso a hipnóticos e instrumental quirúrgico…

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