Pendiente (9)

¿Vas perdido?, igual deberías empezar por el principio

Pendiente: Capítulo 1 – Capítulo 2 – Capítulo 3 – Capítulo 4 – Capítulo 5 – Capítulo 6 – Capítulo 7 – Capítulo 8

 

Nolo echó el cigarrillo al suelo y lo pisó con la planta del zapato mientras miraba la fachada. El edificio estaba viejo, en parte por la salinidad del mar que tan cerca tenía y en parte por la dejadez en su mantenimiento. Aunque a aquellas horas de la noche no se apreciaba del todo, lo que veía estaba pidiendo una nueva mano de pintura a gritos. Algunas luces del neón azul de la puerta estaban fundidas, haciendo que entender el nombre del local: “La linterna apagada” fuera más un ejercicio de adivinación que de lectura.

Hacía ya una semana desde el entierro de La Puri y en ese tiempo había estado releyendo los apuntes y viendo las fotos del caso de las niñas desaparecidas. La reunión posterior a su llamada de teléfono le había confirmado algunas cosas y ya estaba en condiciones de averiguar el resto.

Entró al local. Estaba en penumbra. Algunas chicas bastante ligeras de ropa deambulaban alrededor de los pocos clientes que estaban en la barra, dejándose tocar la mercancía.

Buscó una mesa discreta en una esquina y se sentó. Siempre mirando hacia la puerta, como de costumbre.

No tardó en tener compañía. Frente a él se sentó un hombre de mediana edad, moreno, de mirada fría  y con una sonrisa burlona en unos labios que se notaban varias veces cosidos. Junto a él, pero de pie, un armario ropero de dos metros de alto, rubio, como la madre que lo debió traer al mundo y con una pinta de saber bien el oficio de obedecer, mejor que el de pensar.

– Parece ser que el mensaje del otro día no te llegó correctamente – dijo el que estaba sentado – Igual quieres que te lo repitamos.

– Lo que no quiero es charla – replicó Nolo con tranquilidad – quiero ver a Julia.

– Aquí no hay nadie con ese nombre.

– Pero lo hubo, aunque ahora la llamáis de otra forma. Igual Pietr sea el único que se acuerde de su verdadero nombre, ¿por qué no le preguntáis a él?

El hombrecillo abrió más los ojos que la boca. Se levantó y dirigió su mirada al que estaba de pie.

– Que no se mueva, ahora vuelvo.

Entró en la cocina, o lo que debía de ser, traspasando una pequeña puerta tras la barra. Salió al momento y desde allí gritó a Nolo.

– Pasa.

Nolo se levantó y se dirigió hacia la barra, siempre escoltado por el rubio, al que malamente le llegaba al pecho. Entró en la cocina y se encontró sentado tras un escritorio, con un portátil encendido y un móvil junto a él, a un viejo conocido.

– Pietr – dijo, a modo de saludo.

– Nolo. Cuánto tiempo, ¿no?. Siéntate por favor. Charlemos un rato.

Nolo cogió la silla que había frente a él y se sentó. Mirando fijamente a Pietr, pero tranquilamente.

– Demasiado – le dijo – pero siempre tuve la sensación la última vez que nos vimos que volvería a tenerte enfrente de mi. Creo que es el momento de que arreglemos algunas cuentas.

– Jaja… Pues yo pensé que no te volvería  a ver nunca, fíjate. ¿Cuánto hace ya?, ¿5?.. ¿6 años?… Y, tienes razón, es momento de arreglar viejas cuentas. Por cierto, siento lo de tu hija, no te lo pude decir.

– Hijo de pu…

“Nunca te sientes de espaldas a la puerta”, fue lo que le vino a la mente de repente, pero Nolo se dio cuenta de su infantil error demasiado tarde, justo en el momento en que la culata de una pistola le golpeaba con fuerza en la cabeza y su cuerpo caía sobre la mesa, inconsciente.

(Continuará)

……..

El próximo capítulo de la serie se publicará el dia 5, puesto que el 6 es fiesta (Y no es una inocentada).

 

3 Respuestas a “Pendiente (9)

  1. Pobre Nolo!!!! Su hija?? Ese Pietr es malísimo!!!

    Cuantas dudas, seguro que se resolverán en dos entregas???

    Ains!

  2. Ya es día 5? Y ahora? Y ahora? Y ahora?

    Jooooo!! Este Nolo siempre metiéndose en líos!

  3. Uf, ahora sí que estoy perdida del todo…

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