Pendiente (Especial Inocentes)

Cuando acabó de hablar colgó el teléfono. Lentamente lo dejó sobre la cama, al lado suyo y se llevó las manos a la cara, suspirando. Se había quitado un gran peso de encima.

De pronto, el teléfono empezó a sonar de nuevo. Lo cogió y miró la pantalla para ver el número: “1004”

– Ya están los pesados de telefónica – pensó – el caso es que el ADSL me vendría bien para ver los partidos de la champions, que este año el Catarroja tiene opciones de meterse en la final.

Cogió el teléfono, lo abrió y apretó el botón verde de descolgar. No pasó nada. Volvió a apretar, con más fuerza. Contra más apretaba, más fuerte sonaba el maldito.

De pronto despertó. Había confundido el timbre del despertador con el tono del teléfono de su sueño. Se incorporó en la cama y se desperezó. Miró tras él y vio a Lola inmóvil, tal cual la había dejado anoche, tras hacerle el amor como un desesperado.

Se levantó pensando en el sueño tan raro que había tenido y se fue al baño. Se afeitó los lóbulos de las orejas, se vistió y se puso la corbata. Gris. A juego con el traje. Del bolsillo de la chaqueta sacó la cartera y la abrió. Encontró dentro un par de billetes azules de 20 euros. Le extrañó mucho, puesto que en 1993 todavía no existían los euros, pero dijo, “bah, para lo que valdrán después”.

Antes de salir se acercó al acuario y cogió a Puri, su rana. Le dio un beso bien sonoro y esperó. Ésta no se convirtió en princesa, ni en enfermera de atención primaria del servicio segoviano de salud, ni tan siquiera en acomodadora de cine, la desconsiderada.

Cogió el bombín para ponérselo en la cabeza, pero pensó que igual la gente lo miraría raro con semejante trasto en la cabeza y lo volvió a dejar en la bicicleta. Justo en ese momento miró la rueda y se acordó que había leído en un blog, algo de un sábado, sabadete y de la conservación del caucho. Se fue hacia la habitación, rebuscó tras la oreja de Lola el cierre y la deshinchó, no fuera que se reventara.

Al pasar por el comedor saludó a su abuela, que seguía sentada en su mecedora viendo cómo se secaban los jamones colgados del riel de la cortina. Seguía con su cantinela: “Estos canarios cantan poco para lo gordos que están”.

Salió a la calle y se dirigió a su oficina de Banesto, en la que trabajaba. Tal y como entró y se sentó le llegó la noticia. El Banco de España había intervenido la entidad y detenido a Mario Conde.

Se encogió de hombros, al fin y al cabo, él sólo se dedicaba a chupar los sellos para que otros los pegaran en los sobres, era 28 de diciembre, dia de los Inocentes, y él no era más que un personaje del cuento de un aspirante a cuentista… ¿o no?

…….

Feliz día de los Inocentes a todos. El viernes, vuelve Nolo tal y cómo lo dejamos.

Sed felices.

Yo lo he sido escribiendo ésto ;-)

6 Respuestas a “Pendiente (Especial Inocentes)

  1. Jajaja!! En cuanto he leído lo del ADLS me he dado cuenta…no podía ser otra cosa!!

    Gracias por las risas!!!

  2. Jajajajaja, pero qué bueno eres leche!

    Te digo una cosa, yo sigo pilladita por Nolo, con canarios obesos o sin ellos, con ranas o sin ranas, aunque lo del bombín no lo veo claro ¡me alegro de que lo dejara en la bicicleta!, habría perdido puntos si se lo hubiera puesto, jajajajaja.

    El viernes más (aunque mejor es imposible). Gracias y feliz día también para ti.

  3. No deja indiferente la muñeca hinchable jajaja

  4. jajaja que bueno !! lo del 1004 me ha extrañado pero no he caído hasta los euros y demás , he pensado esto ya no puede ser jaja.
    Un abrazo y gracias por hacernos reír..

  5. Yo me he dado cuenta cuando has dicho que se afeitó los lóbulos de las orejas. Eso es raro, no? Jajaja ja

    Ahora en serio, he picado. Pensé que se te había ido la pinza.

    Saludos

  6. Ah, iNocente, inocente, he picado!!!!!

    Jajajaaajajjajaaj, Boba!

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