QUE LA SUERTE TE ACOMPAÑE

Unas luces de colores llamaron su atención. Juan se giró hacia la derecha, hacia el escaparate de la tienda de electrodomésticos donde cuarenta televisores de diferentes tamaños escupían a la vez imágenes de varias personas gritando, llorando y descorchando botellas de cava delante de una administración de lotería y con un décimo en la mano.
Entonces le vino a la mente la misma imagen veinte años atrás, con él de protagonista y un papel similar en la mano e, inmediatamente, los recuerdos de las posteriores peleas de familiares lejanos, los falsos amigos y los consejos malintencionados.
Bajó la mirada sintiendo pena por las personas de las televisiones y deseándoles suerte, mucha suerte, de corazón.
Cogió los cartones y de dirigió hacia el cajero automático de la siguiente esquina. Esa noche iba a hacer frío.

Mini-relato presentado para concurso de la SER en Navidad. No ganó, pero me gusta como quedó

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