SORPRESA

¡¡ SORPRESA !!

Las palabras todavía sonaban en su cabeza. Llegó del trabajo, dejó su coche en el garaje y subió por las escaleras del chalet de la urbanización de lujo en la que vivía hasta el comedor. En el momento de encender las luces, se encontró con todos sus grandes amigos, la estancia llena de globos, bebida, comida y una gran tarta de cumpleaños. La tarta la llevaba su mujer, esa preciosa muñequita rusa que había conocido seis meses antes y con la que el flechazo había sido mutuo.

Fue un cumpleaños inolvidable, lleno de risas, música, confidencias, amistad. El ver reunidos a tanta gente que le quería tanto le llenaba el corazón de alegría y ganas de seguir viviendo.

Hoy justo hacía un año de ello y todavía no se explicaba cómo se habían desarrollado los acontecimientos desde entonces. La crisis, la maldita crisis y los bancos, los putos bancos, también los clientes a los que tanto les gustaban las casas que construía.

Todo se precipitó. Los amigos, esos que no paraban de llamarle para ir a cenar, de copas o a jugar al pádel fueron espaciando las llamadas, hasta que llegado el momento de llamarles él, primero no tenían tiempo, luego sencillamente, dejaron de contestar.

Luego fue su mujer. Un día, al llegar a casa ya no estaba. Ni ella, ni sus joyas ni sus zapatos ni su BMW deportivo. Simplemente una nota en la que le reprochaba que había dejado de quererle pues pasaba más tiempo en el trabajo que con ella, que se sentía abandonada y que se iba a reflexionar. Se enteró que estaba reflexionando con el dueño del gimnasio.

Por último fueron los trabajadores, esos ingratos a los que solamente les debía dos meses de sueldo. Aquellos que habían dado de comer a sus familias gracias a él. Y se lo agradecían así, yéndose a las primeras de cambio.

A todos les explicaba lo mismo, a los bancos, a los proveedores, a los trabajadores, a los amigos.. que se iba a arreglar, que era un problema puntual de tesorería y que confiaran en él. Acabó como sus amigos, no cogiendo el teléfono hasta que se lo cortaron.

Ahora estaba en el mismo comedor en que celebró su cumpleaños, pero ya no había risas, ni tarta, ni amigos, ni muebles.

Le pegó una patada al taburete en el que estaba subido esperando que el cable de la única bombilla que le quedaba en casa, y que estaba rodeándole el cuello, hiciera su trabajo. Y que lo hiciera rápido.

 

La culpa de esta historia es de @lailaelqadi

 

Una respuesta a “SORPRESA

  1. Muy bien, Carlitos. Me gusta, pero ten cuidado con lo que bebes en el garito, que luego escribes cosas muy negativas :-)

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