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Momento de ser hormigas

 

Son tiempos revueltos, tiempos difíciles en los que el sacar adelante un negocio conlleva muchos esfuerzos, muchos malos ratos y muchos nervios.

Pero también es el momento de las oportunidades, de las reestructuraciones, de las miradas en que nos ofrecen el conjunto de la organización y de sentar bases para prepararnos hacia la nueva ola.

Porque eso si que es algo que siempre me ha quedado claro, la economía es cíclica y los periodos se van sucediendo, lógicamente, no tengo una bola que diga cuando acabara este ciclo en el que nos encontramos pero pasará y aquellas empresas que hayan sentado las bases salaran fortalecidas.

Es el momento de ser hormigas.

Lógicamente, hablar de ahorro en un tiempo en el que llegar a fin de mes habiendo cumplido todos los compromisos es complicado es todo un ejercicio de osadía por mi parte. Pero creo que es el momento de ser osados.

Una buena gestión de cobros y pagos, perfectamente estructurados y optimizados nos puede llevar a que al final del periodo que nos marquemos nos queden unas migajas a nuestro favor. No despreciemos esas migajas, no caigamos en la miopía de despreciar lo pequeño, porque un montón de pequeños puede hacer una montaña.

Vamos a establecer un autoseguro, es decir, establezcamos un plan para que esos pequeños picos vayan a un lugar en el que su única función va a ser el de guardarnos las espaldas de posibles desajustes.

Lógicamente debe ser un sitio de difícil acceso y al que únicamente debemos recurrir en los momentos que sea realmente necesario. Para ésto hace falta disciplina y seriedad. Es complicado de cumplir, y vamos a poder romperlo cuando sea realmente necesario, pero es necesaria una voluntad firme y fuerza de voluntad.

Por otra parte, estableceremos sobre este pequeño ahorro un plan de rentabilidad, haciendo que vaya creciendo poco a poco, de esta forma, los intereses que podamos ir consiguiendo irán retroalimentando el montante del mismo. Al principio será pequeñas cantidades, pero que irán  creciendo con el tiempo. Hagamos de nuestro depósito un negocio financiero, son objetivos de rentabilidad. Hay que huir de grandes rentabilidades que conlleven asumir grandes riesgos. Lo que queremos es un fondo que nos sirva de salvaguarda para momentos difíciles, no ganar dinero a toda costa, con riesgo de perderlo todo.

Sabemos que estamos en una época en la que establecer planes precisos de cobros y pagos (sobre todo cobros) es hartamente complicado y en la que el riesgo de sufrir retrasos en los obros o incluso impagos es bastante elevado, por eso mismo, ¿No seria buenos contar con una caja que cubra parte de esos desequilibrios?

Quizá sea el momento de empezar a sentar las bases de nuestra futura empresa.

Post publicado en el blog “Gestión de tesorería”, en Rankia

MUDANZA

 

La noticia le pilló de mañana, leyendo, como de costumbre, la información financiera. No habia sido un buen dia para el Dow.
Un empleado se le acercó y sin ni tan siquiera saludar, le espetó: “lo siento, ha de dejar el banco”.
Aquello le cayó a plomo.
Llevaba muchos años en aquel banco, demasiados como para que le hicieran dejarlo así, sin mas. Todavia era joven, no habia hecho nada malo. No entendia porqué tenia que dejar aquel puesto.
Tambien le molestó, y mucho, el hecho de que fuera un simple empleado el que se lo dijera, no un jefe ni un mandatario. Era uno de esos niñatos que creen que se van a comer el mundo y que, probablemente no pudiera ni acabar el bachillerato.
Estuvo un rato sentado, pensando en nada, sin saber cómo reaccionar, sin saber que hacer, sin saber qué iba a ser de su vida a partir de ese momento.
¿Dónde iria?¿qué pasaria con toda la gente que estaba allí, con él, y con la que habia llegado a intimar?.
No acertaba a saber por qué precisamente era él, el que tenia que irse.
Siguió con la mirada perdida en el infinito, un rato, pensando en lo que le venia encima. Ni tan siquiera vio llegar de nuevo al empleado, quien, esta vez con voz más dura, le volvió a decir: “lo siento, pero ya le he dicho que ha de irse. Por favor, recoga sus cosas”
Eso le despertó.
Empezó a recoger todo lo que habia acumulado a lo largo del tiempo que estaba alli, los periódicos pasados que le mantenian mal informado, los cartones con los que mitigaba el frio rocio de las mañanas, la chaqueta que habia encontrado esa misma semana tirada en un contenedor, su brik de vino, las fotos viejas de gente anónima que iba recogiendo y que le hacian compañia.
Poco a poco lo fue metiendo en el carrito de la compra al que nunca le pudo sacar los veinte duros de rigor y se dirigió hacia la Plaza de España, le habian dicho que en el metro se estaba caliente y que se podia dormir sin demasiados problemas, siempre y cuando no molestaras a los viajeros.
Cuando llevaba 20 metros se giró, con nostalgia miró por ultima vez el banco, debajo de aquel platanero.
Suspiró, quizá algun dia le dejaran volver a él, a sus tardes con las palomas, a sus amaneceres frios, a sus charlas con jubilados las tardes de otoño, al reir de los niños con los barcos del estanque….
Se dió la vuelta, siguió caminando hacia su nueva casa.

¿Quién necesita a los bancos?

¿Cuánto tiempo llevamos de crisis?… Parece que fue ayer cuándo los bancos decidieron cerrar el “grifo” de la financiación, pero la verdad es que ya ha pasado mucho tiempo y siguen con el grifo cerrado. Y el caso es que se asegura que aun se va a restringir más.

El caso es que en todo este tiempo no he parado de escuchar a empresarios quejándose de la falta de financiación, de que sus bancos les habían cerrado tal póliza, de que no descontaban pagarés y yo les preguntaba, ¿y qué has hecho?: La mayoría, resignarse, unos pocos buscar en mil bancos más o financiarse a través de financieras privadas… Sigue leyendo