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Tu moto (bis)

¿Por qué no me llamaste? Pregunta absurda dónde las haya…

Porque ya no me lo puedes decir, porque ya no te tengo cerca, como antes.

Y me duele, me duele mucho. Me duele bajar a la calle y ver mi moto, en la acera y acordarme de ti.

De las horas pasadas junto a la puerta de tu casa, esperando a que tus padres te dieran el permiso para salir después de la comida del domingo. Mordiéndome las uñas por si ese día tenías que ir de visita y no podías venir conmigo.

De los kilómetros absurdos hechos únicamente con el fin de notar cómo tu cuerpo se acompasaba al mío haciendo uno solo, notar la suavidad de tus pechos en mi espalda. La de gasolina gastada sólo por tenerte abrazada a mi cintura.

De los ratos tensos porque te dejaba llevar la moto aunque no supieras. Debatiéndome entre la angustia de creer que nos caíamos y el placer de masajear tu torso. Suave, por debajo de tu camiseta. Poniéndome a cien y buscando el mejor sitio para parar y calmar nuestra ánsia.

Por eso muchos dias, cuando bajo a la calle y veo mi moto allí aparcada, sóla, envejecida, a la espera de seguir haciendo unos kilómetros con nosotros dos sobre ella, me apetece tirarla. Pero no puedo.

Por eso, la miro  con nostalgia y me pregunto; ¿Por qué no llamaste?, aunque se que es una pregunta absurda dónde las haya. Pero la seguiré mirando y me lo seguiré preguntando.

Porque no quiero que me sea indiferente.

…………………………

La culpa de estas palabras la tiene @RafaelTimer. Y para él va esta historia, para que piense que las preguntas, por absurdas que sean, siempre se deben realizar, porque alguien tiene una respuesta.

(.. y un poquito también, para la presi, porque es el contrapunto a la de la semana pasada)

 

Tu moto

Ayer pasé por delante de tu casa, vi tu moto y me dieron ganas de tirarla… quiero que me sea indiferente.

Pero no puedo.

Porque nunca me fueron indiferentes las horas que pasamos sobre ella; tu conduciendo, yo detrás, agarrada a tu cintura, buscando el calor que el aire me arrancaba del cuerpo, bajando el cuerpo en las curvas, acompasado al tuyo.

Porque nunca me fueron indiferentes las comidas de domingo en mi casa, con el oído cerca de la ventana, esperando el sonido que salía del tubo de escape para saltar corriendo de la mesa, con una excusa tonta que mis padres hacían que se creían, para bajar a la calle y encontrarte sobre ella, levantarte el casco y besarte, sabiendo que en la ventana se encontraba mi padre mirando y mi madre intentando evitarlo.

Porque nunca me fueron indiferentes tus insistencias en que la cogiera yo, para ir tu detrás, riéndote de mi falta de pericia, de mi inseguridad, de mi lentitud, de mis enfados fingidos por todas esas burlas.

Porque nunca me fueron indiferentes los paseos nocturnos por los caminos, de un pueblo a otro, en los que tu me hacías conducir a mi, sólo para que se hiciera más largo el trayecto mientras me cogías por detrás con las manos sobre mi pecho, dándome calor, poniéndome a cien sabiendo que tendríamos que parar a mitad para sofocar nuestra ansia.

Por todo ello no me puede ser indiferente. Porque todavía te llevo dentro, te noto, te siento.

Porque al fin y al cabo, eres parte de mi vida. Una parte que ya no está, pero que llena mis recuerdos. Porque añoro esa parte de mi juventud en la que los planes de futuro eran el pan de cada día.

Por eso me dolió que te fueras y cómo lo hiciste. Pero una parte de mi se resiste a romper los recuerdos, a cerrar el pasado, a olvidar. Una parte de mi quiere seguir siendo adolescente y vivir con la única preocupación de escuchar el sonido del tubo de escape bajo mi casa.

Pero es es imposible, puesto que no volverá a suceder.

Pero, ¿sabes una cosa?. He decidido recordar.

A partir de ahora pasaré por delante de tu casa, veré la moto y seré yo quien quiera que no me sea indiferente. Y me gustaría que lo tuvieras claro, no es por ti, es por los recuerdos de una época que no va a volver y que añoro.

Mañana pasaré por delante de tu casa, veré tu moto y me darán ganas de tirarla… pero no lo haré, porque no quiero que me sea indiferente.

…………………………

La culpa de estas palabras la tiene “la presi”. Y para ella va esta historia, para que no le vuelva a ser indiferente porque así lo decida ella.