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La keli

La_Keli_manyez

La keli dejó una vida de escobas y fregonas por otra de plumas y tacones. Cambió el friegasuelos por el escenario. La alfombra por la fama.
La keli transformó su entorno: del cuarto piso de la calle Cervantes a la sala Canalillo. Pasó de aguantar a una pija que no sabia cuidar de su casa a disfrutar de los aplausos del respetable (diez parroquianos aburridos) cuando salia con su bata de cola.

La keli pudo decir adios al idiota del marido de la pija que le metia mano los sabados por la tarde mientras limpiaba el sotano de aquel duplex asqueroso.  Y empezó a emocionarse con un productor madurito, algo salido y lleno de pasta y contactos, que la inundaba de regalos en el camerino de la sala.

La keli empezó a odiar las babas del productor y comprobó que ni dinero ni contactos. Uno mas en la lista de salidos que solo querian huir de su monotonía acostandose con una chica aparentemente facilona. Uno mas que acababa gritando a la artista, a la chica de la limpieza, a la que todos deseaban y nadie queria.

El productor acabó debajo del escenario, en un sotano poco visitado, con una peineta en el cuello. Sonaba de fondo Georgie Dann.

El marido de la pija sigue en el jardín,  con un palo de fregona dividiendo su cuerpo en dos. Sonaba de fondo la aspiradora.

La keli sigue triunfando…

by @Manyez

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Siempre he mantenido que Melmastia es mi casa, una casa en la que me gusta mucho recibir visitas y, por supuesto, escuchar aquello que éstas me cuentan.

Hasta ahora, los comentarios habían sido vuestras únicas aportaciones, sin embargo, en esta ocasión es para mí una inmensa alegría dejar este espacio para que @manyez escriba un relato.

Que MIGUEL ÁNGEL MAÑEZ era muy bueno en su trabajo y como persona ya lo sabíamos, gracias a su gran blog SALUD CON COSAS y a los que tenemos la suerte de conocerlo. Sin embargo, su faceta como escritor de ficción, se nos escapaba un poco más. Aquí demuestra que es un todoterreno que sabe adaptarse a todo aquello a lo que se le plantea.

Desde aquí, poco más que darle las gracias por su aportación y por dejar un trocito suyo en esta, su casa.

 

MÚSICA


Con un ligero roce, Miguel le dio al botón de ON. El aparato de música se llenó de colores en cada uno de los rincones de la pantalla y en sus botones. Apretó un segundo botón y se abrió el compartimento del cd.

Seguidamente se acercó a la torre en la que un sinfín de colores presentaban todas aquellas cajas que guardaban la música que tanto adoraba. La música siempre había sido su vida, desde muy pequeño se había acercado a ella con curiosidad, dejándose llevar por el ritmo de aquellas notas.

Pasó el dedo con suavidad por las distintas cajas hasta que se decidió por una de ellas: Confetti. Hacía tiempo que no escuchaba ese disco, y recordó cuando llegó a ser uno de sus favoritos, pasando horas enteras hasta que se aprendió la melodía de memoria.

Sacó el cd de la caja y lo puso sobre la bandeja. Cerró ésta y se puso los auriculares. Hacía poco que se  los había comprado. Eran grandes, de forma que ocupaban todas sus orejas, para poder sentir mejor la música.

Giró la rueda del volumen hasta que pudo notar en sus oídos la vibración de los bajos al salir por los altavoces diminutos. Su madre siempre le decía que bajara el volumen, pero a él le gustaba mucho más así. Se sentó y empezó a mover la cabeza al compás de las vibraciones que le llegaban.

Mientras, en la cocina, su madre cogía una cápsula de café para meterla en la máquina. También suavemente le dio al botón de encendido y empezó a ver cómo el café tomaba consistencia a través del humo que desprendía. Le puso dos terrones de azúcar y cogió la taza con dos manos. Se sentó en la mesa mirando a su hijo mover la cabeza al compás de una melodía que ella alcanzaba a oír mientras recordaba con angustia la tarde en que aquel hijo de puta borracho se saltó el semáforo en rojo llevándose a su hijo por delante y dejándolo totalmente sordo para el resto de su vida.

 

La culpa de esta historia es de @manyez