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Negro sobre blanco (II)

¿Te perdiste el primer capítulo?. Aquí lo tienes: Capítulo 1

 Fotos Sobre Nolo

– Es mi marido. Tiene una putita.

Escupió las palabras, una a una, dejando bien claro su opinión.

– ¿Y quiere saber si es así?, confirmar que su esposo tiene una amante. – Dijo Nolo.

– No – Respondió ella – Lo quiero saber todo: quién es, a qué se dedica, por qué está con mi marido, qué le da… Todo.

Nolo fijó su vista sobre la foto que más le había llamado la atención. En ella, un hombre de mediana edad, guapo, sonreía distraído a la cámara. Se le podía ver despreocupado, feliz. La foto sólo mostraba la cara, un primer plano, pero se pudo imaginar el resto: atlético; de cuerpo cuidado, horas de gimnasio, pero sin pasarse; bien vestido, de marca, con la ropa impecablemente conjuntada. Todo un caballero acorde con la dama que tenía delante.

Le sonaba la cara, aunque no sería capaz de ubicarla con seguridad. Quizá se trataba de una cara estereotipada en revistas del corazón y en los programas de cotilleo que tenía Lola a todas horas en el bar. O quizá lo conocía de algo más, no estaba seguro. Pero pronto lo averiguaría, pensó.

– Eso le costará dinero – Dijo Nolo.

– El dinero no será problema. Quiero un buen trabajo, cueste lo que cueste. Todos los detalles: cuándo se ven, dónde…

– Tranquila – La interrumpió Nolo – Sé hacer mi trabajo.

– Eso me han dicho – Dijo ella, esbozando una media sonrisa – Por eso lo quiero a usted.

A partir de ahí, la charla discurrió por los términos reglamentarios: Precio total, forma de pago, plazo, contacto, entrega de documentación…

Al finalizar ella se levantó y le tendió la mano: una mano firme, decidida, acostumbrada a estrechar otras. Nolo la acompañó a la puerta del bar y se despidió allí de ella, viendo cómo entraba de nuevo en el coche que le esperaba a la puerta. Volvió a entrar al bar en cuanto el coche desapareció por la primera esquina.

Se dirigió a la barra, dónde Lola ya lo esperaba con su carajillo en la mano, dispuesta a dárselo antes de que él lo pidiera.

– No me gusta esa mujer – le dijo a Nolo. – No es de fiar. No me gusta nada.

(Continuará)

Rutina

Amanecía. Los primeros rayos de sol, tímidos, iban dejando atrás el negro de la noche, que los primeros pájaros se atrevían a anunciar como pasada con sus alegres trinos.

Giró la cabeza lo justo para ver la hora en el despertador. Suspiró. Escasas tres horas de sueño que le sabían a poco y dejaban en su boca el amargo sabor del descanso ausente.

Mientras se duchaban se sucedían en su mente las imágenes del día anterior: la sangre, los cuerpos, la carne abriéndose lentamente mientras el acero se desliza por ella, los lamentos, las quejas, los ruegos y las súplicas de aquellos que saben que son los siguientes en la lista.

Dejó que el agua templada resbalara sobre su cabeza hacia su cuerpo, con los ojos cerrados, deseando que todo lo que ahora le venía a a mente hubiera sido un sueño, una pesadilla. Pero sabía que no era así. Era real. Sucedía día tras día, en una rutina infernal.

Se preparó el desayuno. Café con mucha azúcar. Probablemente lo único dulce que le esperaba ese día, por eso se ponía tanta, como esperando que su sabor durara toda la jornada cubriendo todas las escenas amargas que tendría que pasar.

Era un profesional, era bueno, de los mejores. Por eso le habían contratado y delegado él una de las tareas más difíciles. Pero, aún así, al empezar el día, no podía evitar pensar en los rostros que tendría delante de él, suplicando mientras él sabía que hacía lo correcto, lo indicado. La sangre era solo consecuencia lógica del desempeño del trabajo, al igual que el dolor y el sufrimiento.

Se dirigió hacia la puerta. Se puso la chaqueta naranja fosforescente y cogió el maletín. Tomó aire profundamente antes de dar el paso de salir. Debía ser fuerte y continuar, hoy también le esperaban muchas vidas por salvar.
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La culpa de esta historia es de @mrsrosaperez

Gracias por tus tres palabras

Esta historia está auspiciada por las tres palabras de @mrsrosaperez, pero me gustaría dedicarla además a todas esas personas que día tras día están pendientes de nuestra salud así como a toda la gente que está haciendo de #EdCivEmerg una realidad que puede salvar vidas.